El número de personas con contratos de cero horas ha alcanzado un récord histórico, con más de 1,2 millones de personas actualmente bajo este tipo de contratos, a pesar de las reformas del gobierno destinadas a limitar su uso. Para lxs trabajadorxs de la hostelería, en particular, los contratos de cero horas significan horarios impredecibles, ingresos inestables y quedar a merced de lxs empleadorxs.
Lxs trabajadorxs migrantes de la hostelería de United Voices of the World (UVW) están alzando la voz mientras lxs empleadorxs presionan para influir en las nuevas protecciones legales que entrarán en vigor en 2027
Las reformas sobre los contratos de cero horas ya forman parte de la Ley de Derechos Laborales de 2025 (Employment Rights Act 2025). La ley otorga a lxs trabajadorxs que cumplen los requisitos nuevos derechos a recibir horas garantizadas que reflejen las horas que trabajan habitualmente, un aviso razonable sobre sus turnos y cualquier cambio en estos, así como un pago cuando los turnos sean cancelados, reducidos o modificados con poca anticipación.
Sin embargo, estas medidas todavía no han entrado en vigor. Actualmente, el gobierno está realizando una consulta sobre las regulaciones que determinarán cómo funcionarán estos nuevos derechos en la práctica. La consulta cerró a las 11:59 p. m. del 25 de agosto de 2026.
La hostelería es uno de los sectores donde el trabajo inseguro y con horarios variables es particularmente común. Para lxs trabajadorxs migrantes, esta inseguridad puede ser especialmente perjudicial.
Eraldo Strumiello, chef en un restaurante del centro de Londres y miembro del Comité Ejecutivo de UVW, dijo:
“Trabajo en el sector de la hostelería como chef en un restaurante del centro de Londres. Creo que el problema de los contratos de cero horas es un problema grave para todxs lxs trabajadorxs y me recuerda a la Revolución Industrial, especialmente en este país.
En aquella época no existían regulaciones y era muy común que mujeres, hombres y niñxs trabajaran hasta quedar completamente exhaustxs; muchxs morían mientras dormían. Hoy, dejando de lado el trabajo infantil, la situación sigue siendo muy similar para lxs trabajadorxs migrantes. Estamos a merced de lxs empleadorxs y de las leyes del gobierno.
Cuando lxs empleadorxs necesitan que trabajemos más horas, nos llaman. Yo mismo trabajé 55, 60 e incluso 65 horas a la semana durante muchos periodos del año pasado.
Por lo general, lxs trabajadorxs migrantes tienen que renovar sus visas y lidiar con otros trámites burocráticos, y están a merced de sus jefxs, por lo que no se niegan a trabajar tantas horas.
Cuando hay inestabilidad en las empresas, reducen nuestras horas de trabajo, dejándonos en una situación económica muy difícil.”
Isabel Cortés, Secretaria General Adjunta de UVW, dijo:
“Muchxs trabajadorxs migrantes de la hostelería ya tienen que lidiar con renovaciones de visa, requisitos migratorios y otras presiones burocráticas, mientras dependen de salarios de pobreza para mantenerse a sí mismxs y a sus familias. Cuando lxs empleadorxs controlan si lxs trabajadorxs reciben suficientes horas para llegar a fin de mes, ese desequilibrio de poder se vuelve aún más grave.
Por eso lxs trabajadorxs migrantes necesitan construir sindicatos fuertes, como UVW. No podemos aceptar un sistema en el que lxs empleadorxs tengan el poder de decidir si lxs trabajadorxs tienen suficientes horas para sobrevivir. Al organizarnos juntxs, lxs trabajadorxs podemos desafiar ese poder, luchar por horas garantizadas y construir la seguridad, la dignidad y las condiciones laborales decentes que todxs merecemos.”