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25.03.2026 / Noticias /
Lxs miembros de UVW —entre los que se encontraban limpiadores, estudiantes y sindicalistas— se manifestaron junto al chef peruano Raúl Bottini en una animada tarde de viernes en el mercado de Brixton. La protesta, en forma de acción directa, exigía el pago de 800 libras en concepto de salarios atrasados, después de que Raúl se viera obligado a dimitir del local de hip hop cHip cHop tras semanas sin cobrar, lo que lo había dejado al borde del desalojo.
Una noche movida de viernes en el mercado de Brixton.
Comerciantes recogiendo sus puestos al ritmo de bajos y campanas. Gente abriéndose paso entre la multitud — algunxs camino a salir por la noche, otrxs regresando a casa, deteniéndose por un poco de cilantro o plátanos de última hora. La banda sonora familiar de Brixton recorriendo las calles.
Y en medio de todo eso, nos reunimos.
Fuera de la estación de Brixton, más de 100 de nosotrxs nos juntamos con Raúl. Desplegamos nuestra pancarta, hecha por miembrxs latinoamericanxs usando técnicas de arpilleras, técnicas que pasan de mujeres a manos de mujeres. Una pancarta que lleva historias de lucha y resistencia.
En noviembre de 2025, Raul Bottini, jefe de cocina en cHip cHop, se vio obligadx a renunciar a su trabajo para poder cobrar — solo para poder pagar el alquiler.
Llevaba semanas sin recibir su salario. £800 adeudadxs. Mensaje tras mensaje, correo tras correo — ignoradxs. Excusas, retrasos, silencio.
Se sentía solo. Se sentía enfadado.
«Me gustaba ese trabajo porque tenía un ambiente muy alegre.Trabajábamos desde las tres de la tarde hasta las doce de la noche, y mucha gente famosa también pasaba por allí. Tuve que renunciar porque los pagos empezaron a retrasarse: primero una semana, luego dos, después tres y así sucesivamente, hasta que se fueron acumulando. Llegó un punto en el que trabajé dos meses sin recibir ningún pago. Cuando finalmente dejé ese trabajo, me afectó mucho anímicamente, ya que había trabajado allí durante tres años. Di todo de mí e hice mi trabajo lo mejor que pude.” Raul Bottini
Pero Raul no estaba solo.
UVW contactó a los jefes del conocido local de hip hop en Brixton. Llamadas. Correos electrónicos. A nosotrxs también nos ignoraron. Un error.
Avanzamos hasta esa fría noche de viernes en marzo.
Nos pusimos en marcha.
A través del mercado de Brixton, entrando y saliendo de los pasillos interiores. Deteniéndonos para contar la historia de Raul — a trabajadorxs de restaurantes, comerciantes, transeúntes. La gente escuchaba. La gente se detenía. Algunxs se unían.
La multitud crecía.
Raul nos guió a través del mercado y hacia Atlantic Road, de regreso a su antiguo lugar de trabajo.
“¡Que paguen el salario!”
“¡Paguen a Raúl ya!”
Cánticos en español e inglés llenaron la calle. Baile, alegría, ruido. Hip hop, reggae, salsa, afrobeats — la banda sonora de las protestas de UVW, la banda sonora de Brixton.
La gente se detenía. Recogía folletos. Repudiando la la injusticia. Algunxs se unieron mientras entrábamos en cHip cHop, exigiendo que lxs jefxs salieran y pagaran lo que debían.
Luces azules y sirenas. La policía vino y se fue.
Nos quedamos.
Seguimos adelante.
Hasta que sonó el teléfono.
Después de meses ignorando llamadas y correos, el jefe finalmente llamó. Enfrentadx a trabajadorxs organizadxs y a una comunidad observando, cedió.
Hasta el último centavo pagado.
Una victoria clara para la acción directa. Para la comunidad. Para la solidaridad.
Si lxs jefxs se meten con unx de nosotrxs, responden ante todxs nosotrxs.
Esto es UVW: acción, no palabras. Victorias, no promesas.
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