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27.02.2024 / Noticias /

Me comí un bocadillo de atún y me despidieron. Pero hice una acción de protesta  y funcionó

Gabriela, madre soltera de Ecuador y afiliada de UVW, limpió el bufete de abogadxs  Devonshires Solicitors durante dos años con un historial impecable, hasta que fue despedida sumariamente justo antes de la Navidad de 2023 por el contratista privado Total Clean. ¿El motivo? Comerse un bocadillo de atún que había sobrado de una reunión, y que ella pensaba que era para que el personal se sirviera antes de tirarlo a la papelera. Sus jefes lo calificaron de «robo». Gabriela pidió apoyo a la red de solidaridad de UVW y, armada con un altavoz, 100 latas de atún y 300 bocadillos, marchó al edificio Devonshires. Y funcionó. La protesta solidaria #tunagate de UVW desató una tormenta mediática y forzó la mano de sus jefes. He aquí su historia en sus propias palabras:

Todo empezó una tarde, cuando estaba a punto de terminar mi turno de limpieza en Devonshires Solicitors, en el centro de Londres. Yo era empleada de Total Clean y trabajaba en dos lugares diferentes para ellos. Vi varias bandejas en la cocina con sandwiches y patatitas y, por lo que yo sabía, el equipo de limpieza de la tarde tiraba la comida sobrante a la papelera sobre las cinco de la tarde, así que no pensé que estuviera haciendo nada malo por coger uno. Era una práctica habitual. Para mi sorpresa, una semana más tarde me convocaron a una reunión y me suspendieron inmediatamente sin sueldo. Tenía un expediente impecable, sin sanciones ni amonestaciones. Me llevaba bien con todo el mundo en las oficinas de Devonshires y siempre ayudaba en lo que me pedían. A los pocos días me echaron.

He trabajado en muchos sitios y nunca me habían tratado así. Me trasladé de Ecuador a España cuando tenía 17 años para reunirme con mi madre. En España, estudié Administración de Empresas durante cuatro años en la universidad, pero no pude terminar la carrera y pasé a trabajar como auxiliar administrativa en el departamento de recursos humanos de una gran empresa. También trabajé como cajera en el supermercado Carrefour durante un tiempo antes de que me trasladaran rápidamente a sus oficinas. Desgraciadamente, la crisis financiera de 2010 hizo que me despidieran y finalmente me mudé aquí en 2014, como tantos otros latinxs. Siempre había estado afiliada a un sindicato en España, así que me pareció natural afiliarme a UVW en cuanto llegué aquí. Resultó ser una decisión muy acertada.

Cuando Total Clean me despidió me quedé destrozada porque soy una persona honrada y no robé el bocadillo de atún. Estaba en estado de shock por este ‘despido exprés’ que se produjo en cuestión de días. Estaba triste y preocupada por mantener a mi familia porque soy madre soltera. Y también estaba indignada porque soy una persona muy responsable y trabajadora y siempre he recibido críticas elogiosas de mi trabajo. En mi otro trabajo fui supervisora de limpieza del año.  Mi despido me pareció muy injusto.

Con el apoyo de mi sindicato UVW, recurrí la decisión, pero mi empleador directo -el servicio de limpieza Total Clean- se negó a readmitirme alegando que «robo» es «robo» y que Devonshire Solicitors, su cliente, había planteado la queja y ellxs querían mantener contento al cliente. Me despidieron el mismo día que cumplí dos años de servicio en Total Clean y también me echaron de mi trabajo de madrugada en otro cliente de Total Clean. Fue duro.

UVW también apeló a Devonshires Solicitors, pero éstos se negaron a intervenir. ¿Tenía Devonshires Solicitors potestad para intervenir en mi nombre? Creo que sí. Como clientes, podrían haber presionado a Total Clean para que revocara su decisión, pero decidieron no hacerlo.¿Habría denunciado Devonshire Solicitors a un abogadx angloparlante o a otrx trabajadxr con traje y corbata por coger uno de sus bocadillos de atún sobrantes? Yo creo que no. Creo que habría habido una conversación educada y una aclaración de las normas sobre las sobras de comida en la oficina, o a lo sumo una advertencia. Pero tengo claro que yo no era uno de ellxs a sus ojos. Era una limpiadora subcontratada y no formaba parte de su equipo. Me sentí discriminada. 

Con UVW iniciamos un procedimiento judicial, pero ir a los tribunales puede llevar más de un año, así que mientras tanto decidimos actuar.

La acción de protesta fue increíble. El día de San Valentín docenas de miembrxs de UVW se unieron a mí y marcharon hacia Devonshires Solicitors armados con 100 latas de atún y 300 bocadillos hechos y envueltos a mano. Estaba muy nerviosa al principio, pero me sentí escuchada, protegida, valorada y apoyada por mi sindicato y mis compañerxs. Quiero dar las gracias a todox los que vinieron y se unieron a nosotrxs.

El video del #tunagate. La protesta de principio a fin

El truco de los bocadillos funcionó y, en menos de cinco minutos de protesta, el Director General de Devonshire accedió a reunirse con nuestro Secretario General, Petros Elia. Así que dejamos los 300 bocadillos en recepción y a Petros detrás para hablar, y salimos al exterior, donde cantamos, bailamos e incluso ¡jugamos a los bolos con las latas de atún! Fue una protesta alegre e inspiradora, que me hizo sentir orgullosa de formar parte de esta comunidad que lucha por la dignidad y el respeto.

Actué porque quiero justicia. Quiero defenderme, limpiar mi reputación y animar a otrxs que se encuentren en situaciones similares a hacer lo mismo, especialmente entre la comunidad latina. Es muy común que lxs limpiadorxs sean sancionadxs o despedidxs por las cuestiones más triviales, y nunca podemos bajar la guardia porque entonces es cuando abusan de nosotrxs. He visto a muchox limpiadorxs aquí que no cobran lo que se les debe porque no comprueban constantemente sus nóminas o sus cuentas bancarias. Es difícil y agotador tener que perseguir a tus jefes sólo para que te paguen por tu trabajo. ¿Por qué tenemos que hacerlo?

Tenemos derechos. Debemos tener respeto, dignidad e igualdad, independientemente del tipo de trabajo que hagamos, del idioma que hablemos, de nuestro país de origen o del color de nuestra piel. No debemos dejar que nuestrxs jefes nos traten injustamente, podemos hacer algo al respecto si nos afiliamos a un sindicato, porque juntxs es la forma de luchar. Tú también puedes hacerlo.

Nunca habría imaginado que mi historia se ganaría el corazón de tanta gente -en el Reino Unido e incluso en el extranjero- como lo ha hecho. Se hicieron eco de ella muchos medios de comunicación, me entrevistaron periodistas de todas partes, lo que fue a la vez angustioso y estimulante. Agradezco el apoyo de mi sindicato y las muestras de solidaridad. Espero que mi historia inspire a lxs trabajadorxs a afiliarse a UVW y luchar por un mejor trato en el trabajo.

El caso legal de Gabriela está en manos del organismo de arbitraje Acas y sigue su curso.

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